miércoles, 12 de junio de 2013

Luchando por la paz

Ulises, Ulises
Va volando por las galaxias
Más veloz que una estrella fugaz

Ulises: lucha por el bien y por la paz
Ulises: su misión es destruir el mal
Ulises: por planetas y galaxias
Nunca nadie te puede ganar.
Así comenzaba una de mis series de dibujos animados favoritas de la infancia: Ulises 31. Algún día espero escribir sobre ella, pero hoy de lo que voy a hablar es de la letra de su canción.

Siempre me han llamado la atención las letras de estas canciones de series de TV. Ignoro si se trataban de traducciones libres o si al escritor se le daba total libertad creativa, pero muchas veces no tenían mucho que ver con las series que presentaban. En el caso de Ulises 31, por ejemplo, se nos dice que su misión es destruir el mal, pero en realidad la misión del protagonista es escapar del universo del Olimpo y regresar a la Tierra.

El anodino texto también se nos dice perezosamente que "lucha por el bien y por la paz". Es curioso encontrar unos versos similares en la canción de Mazinger Z, que por otro lado, tiene mucha más garra:
La maldad y el terror,
Koji puede dominar,
Y con él, su robot,
¡Mazinger!

Mazinger es fuerte y, cuidado,
Es una furia
No pueden con él
Preparado a combatir está

Es inmortal, el robot
Siempre lucha por la paz
Su amistad y su amor
Koji puede controlar

El poder, la verdad,
Con Mazinger, ¡sí!

Koji ya puede volar,
Con Mazinger sobre el cielo azul
Koji ya puede nadar
Con su robot bajo el mar

Mazinger Z
Es rápido y veloz
Con sus enemigos no hay piedad
Puede controlar la paz
Con su energía mortal.

A toda velocidad
Sus puños vuelan,
De su pecho un rayo fatal
Lanza sin cesar
¡Mazinger Z!
¡Mazinger Z!
Esta letra, sin embargo, está llena de confusas contradicciones: un robot que lucha por la paz a base de aniquilar inmisericordemente a sus enemigos mediante su energía mortal. No suena ni heroico ni tranquilizador.

En otros casos las canciones son más fieles a la idea de la serie, como en el caso de Comando G:
Son cinco jóvenes y su robot,
cuya misión es la de proteger,
la tierra de los ataques,
de seres de otras galaxias.
Bastante más descriptivo, aunque menos emocionante.

martes, 9 de abril de 2013

El Libro del Sol Nuevo de Gene Wolfe

Todo el mundo, cuando habla de Gene Wolfe, se extraña de que este escritor sea aún desconocido fuera del mundillo de la literatura fantástica. Entre aquellos que lo conocen y lo leen, es considerado unánimemente un genio, y escritores de peso como Neil Gailman, Ursula K LeGuin, China Miéville y George R.R. Martin son fans declarados de él.

Ante tales referencias, decidí hace unos meses zambullirme en su obra más famosa, la saga de cuatro tomos "El Libro del Nuevo Sol" (The Book of the New Sun), que narra en primera persona las aventuras de Severian, un joven miembro del Gremio de los Torturadores, que se ve obligado a exiliarse de Nessus, su ciudad natal, tras caer en desgracia ante su hermandad.

Comencé con el primer tomo, "The Shadow of the Torturer", y mi primera impresión fue bastante tibia: el argumento no parecía ser especialmente llamativo, y superficialmente parecía otra saga más del montón de literatura de fantasía, con sus nombres inventados y su ambientación pseudomedieval. Esta impresión no mejoró pasados los primeros capítulos. El comienzo de la historia es muy lento, narrando plácidamente diversos hechos que suceden a Severian cuando todavía es un aprendiz de torturador.  Hay que esperar más o menos a la mitad del libro, cuando Severian se ve exiliado, para que la acción se vuelva un poco más ágil e interesante, aunque sin llegar nunca a alcanzar el ritmo que uno espera de un libro de espadas y brujería. Además, la historia no parecía tener ninguna cohesión, consistiendo en una sucesión de episodios un poco extravagantes llenos de casualidades poco convincentes. El final del libro es especialmente desconcertante: inmediatamente después de presentarnos un cliffhanger inesperado, el autor concluye con estas palabras: Here I pause. If you wish to walk no farther with me, reader, I cannot blame. It is no easy road ("aquí interrumpo mi narración. Si no deseas seguir acompañándome, no puedo culparte. No es un camino fácil). En ese momento, tuve serias dudas de continuar con el segundo tomo, pero decidí darle una segunda oportunidad.


Mi fe fue recompensada. Los siguientes tomos de la saga los encontré mucho más dinámicos. Poco a poco la historia va revelando aspectos muy sugerentes y chocantes de mundo en el que vive Severian que no son obvios desde el principio, vislumbrando una dimensión cósmica que añade mucho interés. Pero lo que realmente me enganchó es que las situaciones en las que se va encontrando Severian cada vez van siendo más trepidantes y grandiosas. Algunos capítulos me parecieron verdaderas obras maestras de dramatismo y tensión, como el enfrentamiento con alzabo o el encuentro con Titan. Los libros dos y tres de la saga, "The Claw of the Conciliator" y "The Sword of the Lictor", también terminan con la misma frase que el primero, pero mis reservas se habían esfumado, y los devoré uno tras otro. Acabé el último tomo, "The Citadel of the Autarch", con sensación de vértigo, de haber sido testigo de una historia de proporciones colosales.

Mi veredicto final es que quizás muchos de los admiradores de Wolfe exageran en sus hiperbólicas alabanzas, pero sin duda "El Libro del Sol Nuevo" es una obra excepcional. En primer lugar, Wolfe, tiene un estilo elegante y sencillo que da gusto leer. Como ya he mencionado, es también un maestro a la hora de imaginar y narrar situaciones de un intenso dramatismo y grandiosidad, a menudo cargadas con un sugerente simbolismo.

Es también una obra que se presenta al lector como un acertijo, y gran parte de los comentarios que se leen sobre El Libro del Sol Nuevo mencionan el carácter Severian de narrador impreciso, que oculta datos relevantes o incluso miente en ocasiones. Requiere mucha atención por parte del lector, ya que a menudo las revelaciones se dejan caer inesperadamente, de modo que a menudo me he encontrado releyendo un párrafo varias veces para asegurarme de que lo he entendido correctamente. Parte del placer de la lectura de esta obra está en unir las piezas del puzzle y ver más allá de lo que nos cuenta el protagonista para entender realmente lo que ha ocurrido. Es por ello que todo el mundo recomienda una relectura, que en mi caso no dudo que llevaré a cabo pronto.

Por último, la obra tiene un montón de detalles secundarios muy interesantes, como el uso del lenguaje. Como en muchos libros de fantasía, hace uso de vocablos inventados, pero la mayor parte de las veces recurre a palabras existentes y arcaísmos a los que da un nuevo sentido, que hay que entender por el contexto. Esto aporta un interesante grado de indefinición, ya que uno no puede estar seguro de que lo que Severian describe como "perro" es lo mismo que nosotros tenemos en mente.


En definitiva, ha sido uno de esos libros que ha marcado un hito en mi historial de lecturas, incorporándose a ese elenco que, en mi caso, incluye obras como "El Señor de los Anillos", "Rayuela" o "Los Detectives Salvajes". No es una lectura fácil, pero la recompensa es grande.

jueves, 25 de octubre de 2012

La ciudad y la ciudad, de China Miéville

Hacía tiempo que no caía en mis manos un libro tan original como "The City and The City" (en español, "La ciudad y la ciudad"). China Miéville es un autor de literatura fantástica que se ha hecho célebre en los últimos años sobre todo por sus novelas steam-punk ambientadas en Bas-Lag, pero la obra que nos ocupa es algo bastante distinto. En la ciudad-estado balcánica de Besźel, aparece muerta una joven en un descampado, dando lugar a una investigación policial encabezada por el protagonista de la novela, el Inspector Tyador Borlú.

Es un argumento que inscribe la novela en el género policial, pero hay un giro que convierte la obra en algo mucho más interesante. Besźel comparte ubicación geográfica con otra ciudad estado totalmente distinta, Ul Qoma. No es el caso de una ciudad dividida, al estilo de Berlín en la Guerra Fría, sino que ambas ciudades se entremezclan de tal forma que barrios, manzanas y edificios de la misma calle pueden formar parte de una ciudad y otros de otra, e incluso hay calles que son comunes a ambas urbes. Los habitantes de cada ciudad tienen absolutamente prohibido mantener ningún tipo de contacto con todo aquello que forme parte de la otra ciudad, incluyendo sus habitantes. No les está permitido ni siquiera mirarlos; han de hacer como si no estuvieran ahí. Una misteriosa y elusiva entidad, "The Breach", se ocupa de vigilar que nadie rompa la estricta separación entre ambas ciudades.

El autor claramente disfruta desarrollando en todos sus detalles esta premisa, y en ocasiones resulta un poco pesada la reiteración con la que describe las distintas formas en las que la separación entre ambas ciudades afecta a sus ciudadanos en el día a día, pero hay que reconocer también que sabe exprimir al máximo la idea para conferir a la historia un ambiente opresivo y paranoico muy sugestivo. Miéville es algo irregular en los diálogos y con la forma como hace avanzar la acción, que en ocasiones resulta un poco confusa, pero es un maestro a la hora de crear atmósferas y pintar escenas sutilmente espeluznantes, siempre al borde de lo sobrenatural. La trama, además, avanza trepidantemente, atrapando la curiosidad del lector y haciendo que devoremos una hoja tras otra. Otro acierto es que está ambientada en nuestro mundo actual: la presencia de elementos tan cotidianos como Internet o teléfonos móviles, y la mención de las relaciones entre las dos ciudades con EE.UU, Canada u otras naciones aporta una cercanía que hace más patológica la existencia de esa misteriosa frontera existencial entre Besźel y Ul Qoma.

En definitiva, un raro ejemplo de novela estimulante desde el punto de vista intelectual pero al mismo tiempo fácil de leer y muy entretenida. Muy recomendable.






lunes, 3 de septiembre de 2012

Cuadernos de Ciencia ficción

Interesantísima la sección "Cuadernos de Ciencia Ficción" del blog "Libro de Notas". En particular, está publicando un apasionante repaso a las colecciones de ciencia ficción publicadas en España durante las últimas décadas. Esta semana toca Acervo.

Durante mi juventud fui un fiel lector de ciencia ficción. Con el tiempo fui derivando hacia lecturas más "serias" y aceptables desde el punto de vista del esnobismo literario, pero durante estos últimos meses me he vuelto a zambullir en el género y he podido disfrutar de obras mayúsculas como "Tau Zero", de Poul Anderson; "Soy leyenda" de Richard Matheson, "Las Estrellas mi destino", de Alfred Bester y con relecturas de "Dune" (Frank Herbert), "Pórtico" (Frederik Pohl), "Fundación" (Asimov), la mayoría de las cuales no me han defraudado.

En esta ocasión estoy leyendo las obras en "versión original", es decir inglés, salvo algún caso de escritores no anglosajones ("Picnic en la carretera", de los hermanos Strugatsky). No cabe duda de que, si se puede, es muchísimo mejor leer una obra no traducida, pero echo de menos las entrañables ediciones españolas de Acervo, Ultramar o Minotauro. Una particularidad del mundo editorial anglosajón es que publican muy poca tapa dura, que parece que sólo la reservan para las primeras ediciones de las obras nuevas), y además la calidad de los libros de bolsillo es bastante mala.





jueves, 30 de agosto de 2012

Hora de Aventuras

Una inesperada consecuencia de la paternidad es que por hache o por be acabas viendo algún programa para niños en la tele.

De esa forma casual he descubierto esta serie llamada "Adventure Time" u "Hora de Aventuras". La cosa me pareció prometedora al ver el argumento del episodio con el que conocí esta serie: la Princesa Chicle lleva a los protagonistas de la serie (Finn, un niño de 14 años con vocación de héroe y Jake, su perro con el poder mágico de cambiar de forma y tamaño) al lugar donde está mágicamente aprisionado un lich. ¡Un lich! "Pero si eso es un bicho de Dungeons and Dragons...", pensé yo. Así que no pude de dejar de mirar de reojo el episodio para ir quedando atrapado por las altas dosis de acción e imaginación que destilaba la serie, así como por el lenguaje "coleguero" de sus protagonistas.

La cosa ya terminó de convencerme cuando los protagonistas le preguntan a otro de los personajes recurrentes, el Rey Invierno, por qué no ha dicho nada cuando sospechaba que la Princesa Chicle (spoiler alert) era poseída psíquica y subrepticiamente por el lich, y el Rey contesta "es que siendo mago, a veces ves las cosas tal y como son en la realidad, pero otras veces, otras veces... ves cosas muuuy locas, muuuy locas" (mientras los ojos le giran y se ve la habitación llena de dragones y bichos raros).

Por los argumentos, el tipo de dibujo, el lenguaje "callejero" y algunos guiños un poco demasiado "adultos", no recomiendo esta serie para niños de menos de 10 años. Pero para adultos, vaya si la recomiendo... es genial.

La podéis ver actualmente en el canal Boing. Más info en la Wikipedia, por donde me entero de que se está convirtiendo en un fenómeno de culto en internet (no me extraña).

domingo, 10 de junio de 2012

Blog recomendado: Silvania

Genial blog que he descubierto: Silvania, de una aficionada a confeccionar vestuario y complementos medievales y de fantasía.

miércoles, 23 de mayo de 2012

De Bellis Antiquitatis

Estaba buscando con Google algo que tenía las siglas "DBA" (ahora mismo no recuerdo qué era) cuando di con este wargame de tablero (se ve que ahora hay que especificar) que no conocía: De Bellis Antiquitatis.

No soy muy versado en wargames ni juegos de miniaturas. Es un mundo que siempre me ha llamado la atención. No despotrico de WarHammer, Chronopia y similares, pero lo de que verdad despierta mi interés son los juegos de miniatura de reglamento genérico, o dicho de una forma clara, aquellos a los que puedes jugar con chapas, si quieres, y no los que no te obligan a jugar con figuritas y miniaturas de la marca. Por ejemplo, el Semper Fidelis que salió hace tantos años, que nunca he conseguido ver en una tienda y del que hay buenas referencias (y que me acabaré comprando en DracoTienda o similares).

Lo de las miniaturas, está claro que añade mucha chica a un juego de este tipo. Entiendo perfectamente a los fanáticos de la recreación histórica y puedo disfrutar de un ejército de napoleónicos bien pintado, aunque no creo que yo tenga la paciencia de montar algo así. También están las fantásticas miniaturas de los wargames de fantasía, vistosas y chulísimas, aunque a veces esa sensación de vender por vender que se nota en algunas casas le quita algo de gracia al asunto.

Así es como presentan el juego en la Wikipedia:

De Bellis Antiquitatis (más conocido por sus siglas DBA) es un juego de miniaturas histórico, basado en las épocas comprendidas entre la Edad Antigua y la Edad Media, en el periodo del 3000 a. C. al 1485 d. C. Este juego permite recrear batallas entre dos o más facciones, de corta duración en comparación con otros wargames y con muy pocas figuras, de una manera real y divertida. Las reglas incluyen un sistema de campaña y más de 250 ejércitos. DBA es una producción de Wargames Research Group y fue el primer juego de la serie DBx, en la que ahora se incluye De Bellis Multitudinis (una versión más compleja de DBA), Hordes of the Things (la versión de fantasía) y De Bellis Renationis (abarca la época renacentista).

Me atrae especialmente el periodo histórico que cubre el juego. Tiene también buena pinta lo de que necesite pocas figuras y que las partidas se prometan rápido y divertido.

Hay incluso una versión online del juego. Sin embargo, conseguir las reglas no parece una tarea fácil. En Amazon, por ejemplo, aparecen varias referencias y lo único que parece claro es que se puede conseguir su descendiente De Bellis Multitudinis por 22 dólares en segunda mano. No me seduce: eso de que Multitudinis se describa como una versión "más compleja" según la Wikipedia es promesa casi segura (y lo digo sin haber leído ninguno de los reglamentos) de que esa versión ha perdido la frescura del DBA original.