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lunes, 31 de agosto de 2015

Enano rojo

Recomiendo esta canción para leer esta entrada.
Hoy he encontrado, lo que yo puedo llamar una joya. Esta joya me da pié a completar esta entrada con tres menciones (esta vez record), una de nostalgia y televisión, otra de nostalgia, presente y juegos y la última de todo un poco.
Recordar que mi falta de rigor puede confundir a la gente, pero yo escribo lo que recuerdo y a veces me documento.
Primero os pongo la imagen que he encontrado, que espero que no nos pidan derechos de imagen y esté metiendo a este blog en un lió. Observad la imagen con detenimiento.
unas cuantas naves de grandes series y juegos.
Pues al ver esta imagen, lo primero que me vino a la mente fue un juego, VGAPlanets. Un juego que jugaba en mi juventud, cuando hablas de tu juventud, nunca recuerdas si eran los 80, los 90 o ya en este milenio, es lo malo de tener años, VGAPlanets es un juego por turnos, con razas extraídas de diferentes series de televisión o películas "estartrek, estarguars, galáctica y alguna otra que no conozco". Dicho juego lo he disfrutado en tres etapas de mi vida, preInternet, que jugábamos los turnos, los guardábamos en un diskettes (diskette de 3 y 1/2, ya era modernidad), este diskette se lo dabas al que se encargaba del host, esta persona los cargaba en el juego para que se lanzara el turno. Esta partida se rompió, alguno le hacía el turno a otros lo que suponía trampas que detectaba el host. Más tarde, disfruté del juego cuando las ADSL empezaron a irrumpir,  con la posibilidad de mandar el turno por Internet. La partida tampoco se acabó, por otras razones. Pasaron los años y ya en la era web, que yo la llamo así, el juego se modernizó, de tal forma que te permite echar partidas via web, contra gente que no conoces o tú solito. Pues tampoco llegué a acabar la partida que hice con unos amigos, curiosamente la misma gente con la que intenté jugar las veces anteriores.. Pero al final he conseguido acabar otras partidas lo que me ha llenado de orgullo y satisfacción.

Otra cosa que me recuerda la imagen son serie de televisión, alguna con mucho calado, pero la que quiero recordar ahora es el enano rojo, reitero mi falta de rigor.
Imágen cutre para serie cutre

Recuerdo la serie con añoranza, la emitían en abierto en canal+ en sus primeros años de singladura, cuando nos regalaban estas perlas para que la gente se abonara. La bajé recientemente y la intenté ver, pero no pudo ser. Se intentará cuando tenga más tiempo.La recuerdo como una serie de muy bajo presupuesto, con unas bromas bobitas y con historias, eso sí, con gancho. Siempre esperabas ver si era el último episodio.
Una de las portadas

La tercera mención, que haré por culpa de la imágen, es una reivindicación. Sí, ya os habeis dado cuenta, faltan muchas naves, aunque sean de series y libros con historia, yo quiero reivindicar  Dune. Serie tv, película y sagas de libros que me han enganchado, tanto las escritas por Herbert, como por su hijo, de mismo apellido. Vamos que esto amenaza una entrada sólo para Dune. Sólo deciros que me encanta el universo que han creado. Se han atrevido, emulando a Isaac Assimov, a crear una historia bastante consistente en un periodo de tiempo muy prolongado.


miércoles, 5 de agosto de 2015

Príncipe Valiente, el Juego de Rol

Animado por la reciente entrada de nuestro compañero Víctor, me apetece mucho hablar de un tema relacionado con el su entrada. Se trata de Príncipe Valiente, el juego de rol.

Víctor tiene mucho que ver con este tema, precisamente, ya que fue él quien se compró el reglamento por allá principios de los 90 y nos introdujo en este apasionante juego de rol.

Se podría escribir mucho sobre este juego: sobre su reglamento sencillo pero que permite casi todo, la forma en que te mete en el mundo del cómic del Príncipe Valiente aunque no lo hayas leído nunca (como era mi caso), la facilidad para crear unos personajes y ponerte a jugar enseguida... pero no diré nada, ya que hay muchas páginas sobre este juego. Es curioso. Porque aunque en su época fue bastante denostado por la comunidad rolera "seria", parece que con el tiempo se le ha ido reconociendo su mérito.

Incluso yo mismo empecé a su día a montar una página sobre el juego; quería incluír todo lo que me encontrase en la red sobre él: escenarios, personajes, aventuras, nuevas reglas. El proyecto quedó, como tantos otros, en pausa. Quizá algún día lo retome. Llegué a mandarle un correo al propio Greg Stafford, alma mater del juego (y de otros clásicos como RuneQuest), por si tenía más material.

Es el mejor juego de rol del mundo.

Es el único juego cuyas reglas son tan fáciles e intuitivas que puedes llevarlas en la cabeza todo el tiempo, como me pasa a mi. Las características son dos: Músculo (para casi todo lo físico) y Presencia (para casi todo lo que no es físico). Las tiradas se hacen con monedas (fácilmente sustituibles por cualquier tipo de dado: los pares son cara y los impares, cruz, por ejemplo). La medida del éxito se hace contando las caras que sacas en las tiradas. Y en el combate, el que saque más caras le quita al oponente un número de monedas igual a la diferencia entre las caras que haya sacado cada uno. Todo lo demás son ampliaciones y modificaciones de estas reglas básicas. Creo que el sistema Ablaneda, que han creado unos españoles, tiene unos principios similares. Es una forma de homenaje a un clásico como es ya Príncipe Valiente, entiendo.

Puedo verme junto a unos colegas creando los personajes en cinco minutos e improvisando una aventura; con pocos otros juegos podría lograrse algo así. Es fácil exportarlo a un mundo más fantástico todavía, con magia, trolls y todo lo que se te pueda ocurrir; lo he hecho y funciona igual de bien.

Quizá el reglamento empiece a hacer aguas si se juegan campañas extensas con él. He pensado que ese puede ser su único punto débil. Pero no estoy seguro; el libro incluye reglas para la mejora del personaje mediante la experiencia, y es fácil pensar en retos maravillosos según los personajes se vayan haciendo más poderosos. La Europa Artúrica-fantástica que sirve de sustrato al juego está llena de posibilidades.

Y si es necesario, siempre puedes saltar a Pendragón, el otro juego artúrico creado por Stafford. Pendragón es en realidad su juego favorito y el que él considera su obra maestra; no RuneQuest, como muchos pensábamos.

En fin, Príncipe Valiente es un juego que podría tenerme hablando horas y horas. Incluso la lectura del libro es agradable y apasionante. Está muy bien escrito. Su lectura me trae buenos recuerdos que se remontan a hace mucho; a la época de la adolescencia, a una aventura escrita un verano a la orilla de un río, y en una posada extremeña; a aquella partida en las clases del Instituto con los colegas que no nos habíamos ido a emborracharnos al viaje fin de curso; a cada primavera desde entonces, ya que por alguna extraña razón, siempre me apetece releer este manual en esa época, antes de Semana Santa.

En el correo a Stafford, recuerdo que le agradecí profunda y efusivamente que hubiera creado este libro. Hay gente que regala cosas a la humanidad. Suele ocurrir cuando se cultiva una pasión personal. Sigo agradecido y creo que seguiré estándolo siempre.

martes, 9 de abril de 2013

El Libro del Sol Nuevo de Gene Wolfe

Todo el mundo, cuando habla de Gene Wolfe, se extraña de que este escritor sea aún desconocido fuera del mundillo de la literatura fantástica. Entre aquellos que lo conocen y lo leen, es considerado unánimemente un genio, y escritores de peso como Neil Gailman, Ursula K LeGuin, China Miéville y George R.R. Martin son fans declarados de él.

Ante tales referencias, decidí hace unos meses zambullirme en su obra más famosa, la saga de cuatro tomos "El Libro del Nuevo Sol" (The Book of the New Sun), que narra en primera persona las aventuras de Severian, un joven miembro del Gremio de los Torturadores, que se ve obligado a exiliarse de Nessus, su ciudad natal, tras caer en desgracia ante su hermandad.

Comencé con el primer tomo, "The Shadow of the Torturer", y mi primera impresión fue bastante tibia: el argumento no parecía ser especialmente llamativo, y superficialmente parecía otra saga más del montón de literatura de fantasía, con sus nombres inventados y su ambientación pseudomedieval. Esta impresión no mejoró pasados los primeros capítulos. El comienzo de la historia es muy lento, narrando plácidamente diversos hechos que suceden a Severian cuando todavía es un aprendiz de torturador.  Hay que esperar más o menos a la mitad del libro, cuando Severian se ve exiliado, para que la acción se vuelva un poco más ágil e interesante, aunque sin llegar nunca a alcanzar el ritmo que uno espera de un libro de espadas y brujería. Además, la historia no parecía tener ninguna cohesión, consistiendo en una sucesión de episodios un poco extravagantes llenos de casualidades poco convincentes. El final del libro es especialmente desconcertante: inmediatamente después de presentarnos un cliffhanger inesperado, el autor concluye con estas palabras: Here I pause. If you wish to walk no farther with me, reader, I cannot blame. It is no easy road ("aquí interrumpo mi narración. Si no deseas seguir acompañándome, no puedo culparte. No es un camino fácil). En ese momento, tuve serias dudas de continuar con el segundo tomo, pero decidí darle una segunda oportunidad.


Mi fe fue recompensada. Los siguientes tomos de la saga los encontré mucho más dinámicos. Poco a poco la historia va revelando aspectos muy sugerentes y chocantes de mundo en el que vive Severian que no son obvios desde el principio, vislumbrando una dimensión cósmica que añade mucho interés. Pero lo que realmente me enganchó es que las situaciones en las que se va encontrando Severian cada vez van siendo más trepidantes y grandiosas. Algunos capítulos me parecieron verdaderas obras maestras de dramatismo y tensión, como el enfrentamiento con alzabo o el encuentro con Titan. Los libros dos y tres de la saga, "The Claw of the Conciliator" y "The Sword of the Lictor", también terminan con la misma frase que el primero, pero mis reservas se habían esfumado, y los devoré uno tras otro. Acabé el último tomo, "The Citadel of the Autarch", con sensación de vértigo, de haber sido testigo de una historia de proporciones colosales.

Mi veredicto final es que quizás muchos de los admiradores de Wolfe exageran en sus hiperbólicas alabanzas, pero sin duda "El Libro del Sol Nuevo" es una obra excepcional. En primer lugar, Wolfe, tiene un estilo elegante y sencillo que da gusto leer. Como ya he mencionado, es también un maestro a la hora de imaginar y narrar situaciones de un intenso dramatismo y grandiosidad, a menudo cargadas con un sugerente simbolismo.

Es también una obra que se presenta al lector como un acertijo, y gran parte de los comentarios que se leen sobre El Libro del Sol Nuevo mencionan el carácter Severian de narrador impreciso, que oculta datos relevantes o incluso miente en ocasiones. Requiere mucha atención por parte del lector, ya que a menudo las revelaciones se dejan caer inesperadamente, de modo que a menudo me he encontrado releyendo un párrafo varias veces para asegurarme de que lo he entendido correctamente. Parte del placer de la lectura de esta obra está en unir las piezas del puzzle y ver más allá de lo que nos cuenta el protagonista para entender realmente lo que ha ocurrido. Es por ello que todo el mundo recomienda una relectura, que en mi caso no dudo que llevaré a cabo pronto.

Por último, la obra tiene un montón de detalles secundarios muy interesantes, como el uso del lenguaje. Como en muchos libros de fantasía, hace uso de vocablos inventados, pero la mayor parte de las veces recurre a palabras existentes y arcaísmos a los que da un nuevo sentido, que hay que entender por el contexto. Esto aporta un interesante grado de indefinición, ya que uno no puede estar seguro de que lo que Severian describe como "perro" es lo mismo que nosotros tenemos en mente.


En definitiva, ha sido uno de esos libros que ha marcado un hito en mi historial de lecturas, incorporándose a ese elenco que, en mi caso, incluye obras como "El Señor de los Anillos", "Rayuela" o "Los Detectives Salvajes". No es una lectura fácil, pero la recompensa es grande.

jueves, 25 de octubre de 2012

La ciudad y la ciudad, de China Miéville

Hacía tiempo que no caía en mis manos un libro tan original como "The City and The City" (en español, "La ciudad y la ciudad"). China Miéville es un autor de literatura fantástica que se ha hecho célebre en los últimos años sobre todo por sus novelas steam-punk ambientadas en Bas-Lag, pero la obra que nos ocupa es algo bastante distinto. En la ciudad-estado balcánica de Besźel, aparece muerta una joven en un descampado, dando lugar a una investigación policial encabezada por el protagonista de la novela, el Inspector Tyador Borlú.

Es un argumento que inscribe la novela en el género policial, pero hay un giro que convierte la obra en algo mucho más interesante. Besźel comparte ubicación geográfica con otra ciudad estado totalmente distinta, Ul Qoma. No es el caso de una ciudad dividida, al estilo de Berlín en la Guerra Fría, sino que ambas ciudades se entremezclan de tal forma que barrios, manzanas y edificios de la misma calle pueden formar parte de una ciudad y otros de otra, e incluso hay calles que son comunes a ambas urbes. Los habitantes de cada ciudad tienen absolutamente prohibido mantener ningún tipo de contacto con todo aquello que forme parte de la otra ciudad, incluyendo sus habitantes. No les está permitido ni siquiera mirarlos; han de hacer como si no estuvieran ahí. Una misteriosa y elusiva entidad, "The Breach", se ocupa de vigilar que nadie rompa la estricta separación entre ambas ciudades.

El autor claramente disfruta desarrollando en todos sus detalles esta premisa, y en ocasiones resulta un poco pesada la reiteración con la que describe las distintas formas en las que la separación entre ambas ciudades afecta a sus ciudadanos en el día a día, pero hay que reconocer también que sabe exprimir al máximo la idea para conferir a la historia un ambiente opresivo y paranoico muy sugestivo. Miéville es algo irregular en los diálogos y con la forma como hace avanzar la acción, que en ocasiones resulta un poco confusa, pero es un maestro a la hora de crear atmósferas y pintar escenas sutilmente espeluznantes, siempre al borde de lo sobrenatural. La trama, además, avanza trepidantemente, atrapando la curiosidad del lector y haciendo que devoremos una hoja tras otra. Otro acierto es que está ambientada en nuestro mundo actual: la presencia de elementos tan cotidianos como Internet o teléfonos móviles, y la mención de las relaciones entre las dos ciudades con EE.UU, Canada u otras naciones aporta una cercanía que hace más patológica la existencia de esa misteriosa frontera existencial entre Besźel y Ul Qoma.

En definitiva, un raro ejemplo de novela estimulante desde el punto de vista intelectual pero al mismo tiempo fácil de leer y muy entretenida. Muy recomendable.






lunes, 3 de septiembre de 2012

Cuadernos de Ciencia ficción

Interesantísima la sección "Cuadernos de Ciencia Ficción" del blog "Libro de Notas". En particular, está publicando un apasionante repaso a las colecciones de ciencia ficción publicadas en España durante las últimas décadas. Esta semana toca Acervo.

Durante mi juventud fui un fiel lector de ciencia ficción. Con el tiempo fui derivando hacia lecturas más "serias" y aceptables desde el punto de vista del esnobismo literario, pero durante estos últimos meses me he vuelto a zambullir en el género y he podido disfrutar de obras mayúsculas como "Tau Zero", de Poul Anderson; "Soy leyenda" de Richard Matheson, "Las Estrellas mi destino", de Alfred Bester y con relecturas de "Dune" (Frank Herbert), "Pórtico" (Frederik Pohl), "Fundación" (Asimov), la mayoría de las cuales no me han defraudado.

En esta ocasión estoy leyendo las obras en "versión original", es decir inglés, salvo algún caso de escritores no anglosajones ("Picnic en la carretera", de los hermanos Strugatsky). No cabe duda de que, si se puede, es muchísimo mejor leer una obra no traducida, pero echo de menos las entrañables ediciones españolas de Acervo, Ultramar o Minotauro. Una particularidad del mundo editorial anglosajón es que publican muy poca tapa dura, que parece que sólo la reservan para las primeras ediciones de las obras nuevas), y además la calidad de los libros de bolsillo es bastante mala.





martes, 17 de abril de 2012

Juego de Tronos

Hace poco han comenzado a emitir la segunda temporada de "Game of Thrones", una serie de HBO basada en el segundo libro de la heptalogía (aún no terminada) "A Song of Ice and Fire" o "Canción de hielo y fuego" del George R.R. Martin. La primera temporada fue emitida en 10 capítulos el año pasado y fue un éxito de crítica y audiencia, lo cual ha hecho que el estreno de la segunda temporada haya sido precedido de gran expectación y bastante eco en los medios de comunicación.

"A Song of Ice and Fire" es una saga de literatura fantástica de estilo "espada y brujería"con un enfoque bastante original que ha logrado que trascienda el nicho de lectores friquis y seduzca al gran público. El mundo en el que transcurre no es nada original. Hay caballeros, damiselas y dragones. Lo novedoso es que, en vez de gestas heroicas y nobles, el autor urde con gran habilidad una complicada y creíble trama de intrigas políticas y traiciones, en la que los personajes honorables acaban sucumbiendo y los villanos siempre parecen salirse con la suya. Se trata de un mundo tremendamente sombrío y bárbaro, en el que abunda la violencia, la traición, el incesto y la crueldad. Pese a todo ello, en mi caso al menos, la curiosidad vence el rechazo y los espectaculares (si bien tristemente creíbles) giros argumentales enganchan al lector. El autor, además, juega con nosotros, y no tiene las menores contemplaciones a la hora de sacrificar personajes o de truncar interesantes líneas argumentales.

Los dos primeros libros de la serie son muy buenos; es ese tipo de lectura que lees con el corazón palpitante y devorando hoja tras hoja mientras las horas avanzan en la madrugada. El tercer libro, sin embargo, flojea. Los personajes van dando tumbos de un lado a otro, y uno empieza a acostumbrarse al gatillo fácil del autor y a esperarse que cualquier episodio va a concluir con una descomunal desgracia. Por lo que he oído, los siguientes libros también empeoran. Son todos, además, tochos bastante voluminosos, de alrededor de 1000 páginas cada uno, que aunque se leen rápido, suponen una inversión considerable de tiempo.

A quien no tenga claro que merezca la pena embarcarse en la lectura de 7000 páginas de miserias e infelicidad, ya que la vida es demasiado corta, le recomiendo que vea la serie de TV. Es muy buena. Disfruté muchísimo la primera temporada. El casting y la ambientación son fabulosos, y la historia sigue con gran fidelidad el libro. Lo único que se le puede reprochar es la gratuidad con la que se enseñan tetas y culos. De la segunda temporada, los dos primeros capítulos no me gustaron tanto. Diverge más del libro que la primera temporada, e introduce escenas de intención dramática que, en mi opinión, no aportan nada. Con el tercer episodio, sin embargo, parece que he vuelto a cogerle el pulso, y estoy impaciente por terminar de ver los capítulos que quedan.