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jueves, 29 de septiembre de 2016

BattleTech: los cómics.

Hace unos días estaba buscando unas cosas entre mis pilas de papeles viejos, cuando de repente di con una caja que contenía números sueltos de cómics. El mundo de los cómics me parece fascinante y atractivo. Sin embargo, nunca hasta el punto de meterme a coleccionar una serie. Lo más cerca que he estado de mantener una constancia e ir al kiosko periódicamente se lo debo a mi amigo y coautor de este blog, el Sr. Deidemos. En concreto, me introdujo en Spawn y Warlands, una serie americana muy chula de fantasía que se encargaba de hacerme llegar por medios mágicos e ignotos. También me gustó mucho Sandman durante una época, en este caso gracias a Juan Villamota.

Por otra parte, en visitas ocasionales a tiendas del sector (friki), eventos e incluso viajes, me he ido haciendo con números sueltos de múltiples colecciones. En algunos casos se ha tratado de ofertas (una de las cosas que me ha echado para atrás siempre ha sido el precio), en otras de algo que me ha resultado atractivo de la portada.

Pero estoy divagando. Mientras hojeaba (sin demasiada emoción, lo confieso) la pila de cómics di con algo que no recordaba: un cómic basado en BattleTech. Está claro que en este caso compré el cómic movido por mi interés por el juego (aunque en la época que lo compré seguramente ya había dejado de jugar años atrás). El cómic estaba en inglés y tras hojearlo, no me pareció demasiado maravilloso: poco dibujo y mucho texto de ambientación describiendo el mundo de BattleTech.

Me llevé el cómic a casa, y me dio por investigar un poco. Quería saber cuántos números se publicaron y si la cosa tuvo continuidad. El buscador estándar me llevó a la super página (o wiki) especializada en BattleTech denominada sarna.net (el nombre este tan feote viene de uno de los planetas que tienen importancia en la historia del juego). Para mi sorpresa descubrí que no sólo había habido una serie de cómics basada en BT, sino tres. Las cuento por encima:

The Spider and the Wolf.

Este "cómic" era en realidad un producto mixto que incluía además del cómic unos escenarios para jugar con BattleTech. Fue publicado por la propia editorial del juego, FASA, en 1986. El "suplemento" gira en torno a Natasha Kerensky, un personaje célebre en el universo de BattleTech (la "Viuda Negra"), y su misión de venganza contra Anton Marik, rebelde de la Liga de los Mundos Libres. Dos de los escenarios eran para BattleTech (uno de ellos, "The Bigger They Are..." estaba incluído en alguna edición del reglamento de CityTech). El tercero era para MechWarrior.

Por cierto, veo que puede comprarse en Amazon por unos 40 euros (usado) o 120 euros (nuevo). Animáos que luego sube.

BattleTech BattleForce
Crusaders in the night... y un extraño monstruo a la derecha.

Este es la serie de cómics más extensa y probablemente la que fue más interesante.

De la editorial Blackthorne Publishing comics, fue publicado entre 1987 y 1989, casi a continuación de The Spider and The Wolf. Los números eran de 24 páginas, salvo algunos especiales que iban con 28.

Warhammereando y Archereando antes de devenir unseen.
Se trata de una serie de seis cómics más un especial llamado BattleTech Annual (ver arriba) y otro especial con 3D. Adicionalmente, se publicaron dos cómics más con el título de "BattleTech BattleForce" y el lema "Small unit action in the 31st century" (al que quiera entender por qué lo he dejado en inglés le sugiero que intente traducir "small unit" al español). Estos BattleForce iban a ser 3 pero quedaron en 2. Por ahí andará el tercer volumen, en algún cajón de guionista... otra historia más de vaporware.

No confundir con esta preciosidad, aunque hasta el "lema" coincida.


Fallout.

Y... hasta 5 años después, nadie volvió a plantearse volver a editar un cómic sobre BattleTech. Entre 1994 y 1995, Malibu Comics Entertainment Inc., publicó 5 números de unas 22 páginas cada uno. El argumento está tomado de una serie de TV que también existió. Increíble. O sea que no sólo ha habido cómics sobre BattleTech, sino hasta una serie de televisión: BattleTech: The Animated Series, con sus trece episodios y todo. Volviendo al cómic, lo siento, pero ya sabéis que no soy fan de las portadas "hechas con ordenador" (como por ejemplo las de HeroQuest), aunque al final sólo las usaron en un par de números.

Nada del otro mundo, aunque por definición debería haber sido así (juego de palabras malo).
 *_*_*_*

Para mi el descubrimiento (porque no lo recordaba en absoluto) de este cómic (y no digamos lo de la serie de televisión) ha sido muy sorprendente. No imaginaba que el éxito de BattleTech diera para llegar a cómics o animación, aunque aquí a España lo que sí llegaron fueron las novelas (algunas de ellas muy buenas). Creía que el salto al cómic/TV estaba reservado para temas super exitosos como Star Wars y similares. Viéndolo ahora desde la distancia, en el fondo no es tan sorprendente. Muchos productos de éxito acaban convirtiéndose en fuente de productos secundarios. Incluso en el rol. Porque haciendo memoria he recordado que también compré en su día unos cómics basados en Dragonlance. Y... ¿qué otras frikadas existirán por ahí? Habrá que investigarlo...

¿El qué de Raistlin?

miércoles, 23 de mayo de 2012

De Bellis Antiquitatis

Estaba buscando con Google algo que tenía las siglas "DBA" (ahora mismo no recuerdo qué era) cuando di con este wargame de tablero (se ve que ahora hay que especificar) que no conocía: De Bellis Antiquitatis.

No soy muy versado en wargames ni juegos de miniaturas. Es un mundo que siempre me ha llamado la atención. No despotrico de WarHammer, Chronopia y similares, pero lo de que verdad despierta mi interés son los juegos de miniatura de reglamento genérico, o dicho de una forma clara, aquellos a los que puedes jugar con chapas, si quieres, y no los que no te obligan a jugar con figuritas y miniaturas de la marca. Por ejemplo, el Semper Fidelis que salió hace tantos años, que nunca he conseguido ver en una tienda y del que hay buenas referencias (y que me acabaré comprando en DracoTienda o similares).

Lo de las miniaturas, está claro que añade mucha chica a un juego de este tipo. Entiendo perfectamente a los fanáticos de la recreación histórica y puedo disfrutar de un ejército de napoleónicos bien pintado, aunque no creo que yo tenga la paciencia de montar algo así. También están las fantásticas miniaturas de los wargames de fantasía, vistosas y chulísimas, aunque a veces esa sensación de vender por vender que se nota en algunas casas le quita algo de gracia al asunto.

Así es como presentan el juego en la Wikipedia:

De Bellis Antiquitatis (más conocido por sus siglas DBA) es un juego de miniaturas histórico, basado en las épocas comprendidas entre la Edad Antigua y la Edad Media, en el periodo del 3000 a. C. al 1485 d. C. Este juego permite recrear batallas entre dos o más facciones, de corta duración en comparación con otros wargames y con muy pocas figuras, de una manera real y divertida. Las reglas incluyen un sistema de campaña y más de 250 ejércitos. DBA es una producción de Wargames Research Group y fue el primer juego de la serie DBx, en la que ahora se incluye De Bellis Multitudinis (una versión más compleja de DBA), Hordes of the Things (la versión de fantasía) y De Bellis Renationis (abarca la época renacentista).

Me atrae especialmente el periodo histórico que cubre el juego. Tiene también buena pinta lo de que necesite pocas figuras y que las partidas se prometan rápido y divertido.

Hay incluso una versión online del juego. Sin embargo, conseguir las reglas no parece una tarea fácil. En Amazon, por ejemplo, aparecen varias referencias y lo único que parece claro es que se puede conseguir su descendiente De Bellis Multitudinis por 22 dólares en segunda mano. No me seduce: eso de que Multitudinis se describa como una versión "más compleja" según la Wikipedia es promesa casi segura (y lo digo sin haber leído ninguno de los reglamentos) de que esa versión ha perdido la frescura del DBA original.

martes, 3 de enero de 2012

Mazmorras sobre la mesa

Como todos sabemos, desde hace unos años se han popularizado tremendamente los juegos de cartas, juegos de tablero, y ciertos híbridos entre ambos (juegos principalmente de cartas con elementos de juegos de tablero). Podríamos hablar de una verdadera explosión de este tipo de juegos.

Hace unas cuantas noches nos juntamos los miembros de La Corte de Azathoth, en honor del Sr. Mario, y acabamos echando una partida a "Zombies!!". Era la primera vez que jugaba y tenía mucha curiosidad por el juego. No me defraudó, aunque en algunos aspectos me pareció mejorable.


En lo positivo: el sistema es fácil de aprender y propicia un ritmo trepidante a las partidas. En lo negativo: hay un par de cosas que no cuadran. Por ejemplo, el resultado de la "muerte" de uno de los jugadores no conlleva en mi opinión un resultado demasiado negativo para el jugador: lo que te ocurre es que te devuelven al punto de partida. Algo que en un juego como la oca o el parchís sí es una clara desventaja, no lo es tanto en este juego; de hecho, es frecuente "dejarse morir" cuando no hay otra alternativa mejor para de esa forma "teleportarse" a la casilla inicial, muchas veces logrando acercarse a la meta. Algo tan sencillo como perder un turno hubiera sido algo más justo como penalización al jugador que muere, por no mencionar que el acto de "resucitar" de manera tan continua le quita algo de drama a la situación tensa que el juego persigue.

Por otra parte, el componente totalmente aleatorio mediante el cual se forma el tablero (a partir de "cartas" especiales que el jugador roba en su turno y coloca donde le resulta más ventajoso) sumado al efecto de "vuelta al principio" antes descrito hace que en ocasiones se generen áreas llenas de zombies por donde no pasará nadie (a menos que estén llenas de recursos para los jugadores, aunque aún así es poco probable).

A pesar de todo, hay que reconocer que el juego es rápido, divertido, de reglas sencillas y estupendo para una partida rápida. Pero siempre que juego a este tipo de juegos me queda la sensación de que hacen demasiado hincapié en divertir mediante el fastidio a los demás jugadores (viniendo del rol, es normal echar de menos un espíritu más colaborativo). Este planteamiento, que abunda en este tipo de juegos, no es muy de mi agrado porque deja la idea de que el oponente del jugador es otro jugador, no el sistema de juego, o algún elemento "externo". Los juegos (o mejor dicho, casi todos los juegos) son competitivos, y hasta en el parchís ganar se consigue a base de azar y de obstaculizar al contrario, pero en este tipo de juegos modernos hay un factor más directo que para mi gusto lo convierte en algo más directo y menos elegante.

Este tipo de juegos, sin embargo, tiene sus ventajas. Pero tengo curiosidad por probar un juego de este tipo con una ambientación fantástica, e investigando sobre este tipo de juegos, llegué a Dungeoneer. Se trata de un juego de cartas en el que cada jugador representa un héroe. El objetivo es cumplir unas misiones mientras se avanza por un dungeon y salir del mismo con vida.

En cada turno, el resto de jugadores hace las veces de oponente y juega cartas con diversos obstáculos. En este juego, por tanto, sigue presente el elemento de que cada jugador debe fastidiar a los demás jugadores. Por otra parte, las distintas misiones que pueden tocarnos y ese componente de exploración de un dungeon resulta interesante.


Con un estilo más cooperativo, se encuentra Rune Age. En este caso, cada jugador toma el papel de una facción de un reino fantástico, Terrinoth ("mundo natal" de otros juegos como Descent, Runewars o Dungeonquest).

El juego se estructura en torno a uno de cuatro escenarios: uno de ellos es colaborativo, así que tampoco debemos ser excesivamente optimistas en esto de jugar "todos a una", aunque algo es algo.


Hay una diferencia fundamental entre ambos juegos: mientras que Dungeoneer es un juego de cartas al uso, en el que vamos robando cartas que usaremos en nuestro provecho o en contra de los demás jugadores, Rune Age es un juego de cartas de "construcción de mazo" (deck building game, DBG), en el que cada jugador parte de un mazo con unas cuantas cartas, para ir formando un mazo a partir de las que puede robar cada turno. ¡No hay que alarmarse, esto no es Magic! Las cartas vienen incluidas en el juego. Sin embargo, estamos ante un juego de este tipo, sobre todo porque a diferencia de Dungeoneer, no hay cartas "de terreno" y nos enfrentaremos a base de "carta va - carta viene" con los demás jugadores.

Sin haberlos probado, creo que me quedaría con Dungeoneer. Pero habrá que probarlo. Por cierto, otro juego de este tipo que pinta bien (aunque quizá sea demasiado simplista) es DungeonQuest. En él, básicamente, nos adentramos en un dungeon representado en un tablero y sobre el que hay tarjetas a la que podemos dar la vuelta según avanzamos, descubriendo el peligro o tesoro que ocultan. La idea es buena y el juego parece atractivo. Sin embargo, las críticas le achacan una demasiado alta mortalidad de los jugadores y un planteamiento un tanto simplón. Pero eso quizá mejor lo dejemos para otra entrada.